Tuesday, November 28, 2006

EN LA COLA DEL BANCO

QUÈ SE HACE PARA EVITAR EL ABURRIMIENTO
Se lee. Se charla. Se escucha la vida de los Otros. Ahì me vuelvo loca, cuando me doy cuenta
que existen Otros que no son ni mis amigos ni familiares porque esos estan dentro de mi universo.
Los Otros no. Y existen. No son extras en la pelìcula de mi vida. son de verdad. Tan ajenos que me vuelvo loca
de solo pensar que hay todo un mundo de almas,espìritus,mentes, como quieran llamarlos. Miles de
espìritus, buenos, malos, dolientes , felices.
Por allì veo a un jardinero de la municipalidad. Vivirà sin que yo lo conozca o sepa de su vida.
Cuantas almas, mi dios.
A dònde iran cuando mueren,no?
Son muchìsimas almas.

Chau. Es mi turno ya.

3 comments:

Rotebor said...

Estimada INGRID:
El nombre de la estudiosa de los chimpancés debe ser JANE GOODALL; hay un libro de ella editado en castellano: "A TRAVÉS DE LA VENTANA. 30 años estudiando a los chimpancés".
En la cola de los bancos no puedo leer,ni mirar las plomadas que ponen en el televisor; observo a la gente, sus expresiones, sus gestos, y hago conjeturas sobre ellas. A veces percibo a alguien que está observándome a mí, y le sonrío, cómplice tácito del juego.

ingrid said...

Rotebor :
quisiera participar de tus historias de historietas, pero las dejè justo despues de Pelopincho y Cachirula. Solo seguì Nippur de Lagash porque Robin Wood fue conmigo a la escuela. Ya de grande me reì al saber que tanto Nippur como Lagash eran dos ciudades -estado de la civilizaciòn del Sumer
que tanto leo y me maravillo.
Pregunta, si cabe , ¿de dònde te viene el gusto por la historieta?

Anonymous said...

Odio esperar, por mi ansiedad. M esupera que alguien me haga esperar y odio hacer esperar a otro. La espera en las colas de los bancos es imposible de superar en un ispa de mediocres que al tener el mínimo poder (hacerte esperar, por ejemplo) lo usan.
Yo mi tiempo de espera lo gasto en protesta y ver la reacción del otro, del de adelante que ahciendose el boludo se da vuelta y mira con cierto aire de suficiencia pensando "gritá, yo estoy antes que vos..." y el de atrás que como recién llegó no sabe si hay quilombo y prenderse o irse para no seguir esperando. Convengamos que si hubiese tantas ventanillas atendiendo como personas esperando no habría esperas. Pero no acá uno atiende, miles hacen cola y siempre hay un boludo que como llega a la ventanilla se hace dueño y pregunta boludeces sobre cosas que el cajero no sabe ni va a saber. El boludo preguntador se queda e insiste y el cajaro suficiente mira para atrás del boludo como para el horizonte. Preguntando quien sigue?. La espera máxima para cualquier parea no deb ser mas de cinco minutos. El resto es la sobreexigencia de un meiocre con poder que solo quiere hacerme sentir el fracaso igual que él.